Los retratos corporativos son mucho más que imágenes profesionales para una página web o redes sociales. Son una expresión de carácter, valores e historia personal. Ese fue exactamente el enfoque de este proyecto con un despacho de abogados con sede en Múnich, cuyo nombre permanece intencionadamente en el anonimato. No porque no sea importante, sino porque la historia merecía toda la atención.
El concepto detrás de este shooting fue Old but Gold. Para mí, esto significa trasladar valores tradicionales a la era moderna. Experiencia, integridad y autenticidad traducidas a un lenguaje visual contemporáneo, sin distorsionar ni reinventar aquello que ya existe.

Este proyecto no comenzó con una cámara, sino con conversaciones.
Varias reuniones previas, con una duración total de entre dos y tres horas, fueron esenciales para generar confianza y desarrollar una comprensión compartida. Para ambas partes era importante que las imágenes se sintieran naturales y honestas, reflejando a la persona y al despacho tal y como son en realidad.
El shooting tuvo lugar directamente en el despacho del cliente, en el centro de Múnich. Sin montaje de estudio ni fondos artificiales, únicamente el entorno real donde se desarrolla el trabajo diario y donde la historia se percibe desde el primer momento.
La producción se extendió durante aproximadamente doce horas repartidas en dos días. No porque fuera complicado, sino porque trabajamos de forma consciente con luz natural. La atmósfera debía reflejar exactamente lo que experimenta un cliente al entrar en el despacho.
Lo que hizo especial este shooting fue la atmósfera.
Hablamos mucho, reímos mucho y compartimos historias. El cliente habló abiertamente sobre experiencias de vida, éxitos y desafíos. La fotografía pasó a un segundo plano y es precisamente en ese momento cuando se crean las imágenes más reales.
Cuando las personas dejan de pensar en la cámara, aparecen momentos reales. Sin tensión, sin poses, solo presencia. Ser fotografiado en un entorno familiar marca toda la diferencia.


La iluminación fue elegida de forma muy consciente.
El despacho está decorado de manera tradicional, lleno de detalles, materiales y recuerdos. La firma ha pasado de generación en generación, de abuelo a padre hasta el presente. Este legado debía permanecer visible.
No se modernizó nada solo por parecer moderno.
Old but Gold también significa respetar la historia y permitir que hable por sí sola.
Al final, el resultado fue una serie de retratos naturales y narrativos, junto con imágenes del propio despacho. Cada fotografía contiene significados en múltiples ángulos. El enfoque no estuvo en la cantidad, sino en la profundidad.
Uno de los momentos más emotivos fue la reacción del cliente al ver las imágenes finales. Tenía lágrimas en los ojos. Las fotografías despertaron recuerdos ligados al espacio, a la historia familiar y a su propio recorrido personal. Esa respuesta emocional era exactamente lo que buscábamos.

Nos tomamos el tiempo necesario para nuestros clientes.
Puede que seamos ligeramente más caros que otros, pero como todos saben, elegir lo barato a menudo significa pagar dos veces. Los retratos corporativos no son algo que se haga todos los días. Estas imágenes te representan durante años y moldean la percepción que otros tienen de ti.
El tiempo adicional invertido no solo mejora la calidad técnica, sino también la profundidad emocional. El resultado cuenta una historia y eso es lo que realmente permanece en la memoria.